Un cachorro de Pastor Alemán para una familia con niños


Por. Jaime Bernal


REFLEXIONES PREVIAS


Cuando tomamos la decisión de adquirir un cachorro, para que se convierta en un nuevo integrante de nuestra familia por los próximos diez o quince años, debemos dedicar el tiempo necesario para identificar la mejor opción.


Para empezar, es necesario considerar que no sólo será una mascota, sino que se convertirá en un compañero de vida de toda la familia, puesto que con él viviremos experiencias y afectos únicos, independientemente de nuestra edad.


En muchos casos compartirá la niñez con nuestros hijos, les ayudará a fortalecer su sentido de responsabilidad y a reconocer el valor de un amigo desinteresado; en otros casos, nos estimulará para salir a caminar, hacer deporte, alejarnos del estrés; nos esperará sin importar la hora, siempre contento y sin reclamos o simplemente permitirá sentirnos acompañados por un ser que nos quiere.


La reflexión es: ¿qué valor tiene para nosotros vivir esa experiencia? Si la respuesta es “mucho valor”, entonces tiene sentido pensar en ese nuevo integrante de la familia y procurar hacerlo de la mejor manera posible.

Lo primero será identificar el tipo de perro que mejor se adapta a nuestra idea, empezando por definir qué tamaño de perro permite el espacio y condiciones del lugar en el que vivirá y compartirá con nosotros. De esta forma podremos elegir con responsabilidad una raza pequeña, mediana, grande o gigante.


De la misma forma es importante pensar que nuestro nuevo amigo es una inversión, que independientemente de la selección que hagamos requerirá los mismos gastos y dedicación, buena comida, atención veterinaria, correa, collar, casa, etc.


Entonces, escojamos el mejor ejemplar de acuerdo a nuestras circunstancias, lo más puro de raza posible para que mantenga las características físicas y mentales, así como las cualidades para las que fue concebida su raza.


En este punto, tenemos la posibilidad de elegir entre adoptar o comprar, un cachorro o un adulto, una hembra o un macho; esa decisión seguramente dependerá de las circunstancias y gusto de cada familia.


SELECCIÓN DE UN CACHORRO PASTOR ALEMÁN PARA UNA FAMILIA CON NIÑOS


En el caso de considerar un Pastor Alemán cachorro como nuevo integrante de la familia, debemos tomar en cuenta que es una raza grande, amorosa, muy inteligente, fuerte, activa, normalmente de carácter firme y estable, de compañía agradable y con muchas cualidades más, que lo ubican como uno de los perros más versátiles y recomendados para la convivencia con niños, pero que requiere espacio para su movilidad y de ser posible unos minutos de juego, trabajo y caminatas para compartir con su líder y amigo, que para él es su dueño. Es una raza hecha para el trabajo, con instintos de protección que busca respeto a su inteligencia y a su cuerpo.


Encontrar un cachorro Pastor Alemán cualquiera o alguno parecido no es difícil, sólo basta saber de algún vecino con una camada reciente o acceder a alguna red social y ver diferentes opciones, seguramente habrá de todo, de buena calidad y sin ella.

Pero ¿cómo obtener un buen cachorro con la certeza de que será lo más cercano a lo que deseamos? Para empezar y sin generar juicios sobre la calidad que produce cada criador serio, si una persona no está dentro del mundo canino del Pastor Alemán, lo recomendable es acercarse a las instituciones especializadas, en este caso a la Federación Canófila Mexicana (FCM) o clubes certificados, para saber qué criaderos profesionales están afiliados y conocer acerca de su reputación.


Otra opción, es conocer fotos de los ejemplares y la trayectoria de los criaderos que estamos considerando como alternativa. Un buen criadero normalmente cuenta con este tipo de información en su página web o sitio en redes sociales. Es decir, de inmediato se puede dar cuenta una persona si es un criador serio, o es un vendedor improvisado que busca sorprendernos en términos de calidad.

Normalmente, un buen criador es un profesional apasionado, que sigue los reglamentos de crianza de las federaciones y clubes especializados, asesorado por médicos veterinarios, que prefiere producir pocos ejemplares de buena calidad, partiendo de excelentes hembras y seleccionando el macho correcto para cada una de ellas, descartando la idea de que un semental sirve para todas las hembras, que utiliza para la crianza ejemplares certificados libres de displasia en cadera y codos, con buenas instalaciones y todos los cuidados que requiere el arte de la crianza, utilizando la alimentación adecuada para cada caso, desparasitaciones, vitaminas, vacunas, un plan de cría, con conocimientos y mucho estudio sobre las líneas de sangre y los resultados de las combinaciones genéticas dentro de la raza, etc.

Por tal motivo, un buen cachorro de un buen criadero tendrá características diferenciadas que se deberán apreciar a simple vista, tanto en su crianza y desenvolvimiento como en su estructura, movimiento, tipo, carácter e inteligencia heredada por sus antecesores. Aunque también hay que considerar que aun con los criterios de calidad antes mencionados, todos los criaderos producen eventualmente ejemplares que no demuestran alta calidad, ya sea por genes recesivos o porque la combinación genética no dio buenos resultados, entre otras causas. Como reza un refrán popular “a cualquier cocinero se le puede ir un tomate entero”.


Por todas estas razones, un buen cachorro, de un buen criadero, normalmente tiene un costo que le asigna subjetivamente cada criador por arriba del promedio, dependiendo de la dificultad para lograr ese ejemplar.


Luego entonces, si tu intención es seleccionar un cachorro de Pastor Alemán, la sugerencia será: adquiere el mejor cachorro posible, del mejor criadero posible, de acuerdo a tus posibilidades y dale el mejor cuidado. Las satisfacciones serán directamente proporcionales a tu elección.


Pero no hay que olvidar, que el mejor cachorro para nosotros, no siempre es la mejor opción para otros, ya que cada persona o familia requiere un ejemplar diferente. El Pastor Alemán es una raza muy versátil y con múltiples habilidades, por lo que en una misma camada puede haber cachorros con cualidades, instintos, carácter y temperamento diferentes; por tanto, una familia con niños y/o personas mayores no necesariamente requieren el mismo tipo de perro que un policía, un militar, un bombero, un entrenador profesional para competencia, un criador o una persona con debilidad visual que precise de un guía.


Partiendo de que todos los cachorros fueran sanos, hermosos, inteligentes y de buena calidad genética, la diferencia radica en sus instintos, carácter y temperamento. En este contexto, las características sugeridas que deberá tener el nuevo cachorro para una familia con niños y/o personas de edad avanzada serán:

  1. Cariñoso. Si es afectivo, facilitará que los niños y adultos mayores convivan con él.

  2. Sociable. Que busque convivir con los demás, allanará su integración familiar.

  3. De intensidad media o baja. Un ejemplar muy activo dificultará la adaptación y estancia dentro de casa.

  4. Sumiso pero no inseguro. Un perro muy dominante será difícil de manejar y amaestrar en un contexto de niños y adultos sin experiencia.

  5. Estable. La estabilidad permitirá que pueda convivir sin problemas con la familia, pero que en caso de ser necesario responda también ante intrusos o en una situación de riesgo.


Derivado de lo anterior, es recomendable la asesoría de un criador profesional para seleccionar un ejemplar apto para convivir en una familia con niños y/o adultos mayores, evitando tomar una decisión con el solo apoyo de una fotografía.


Existen algunas pruebas que, en condiciones normales, permiten proyectar la tendencia de comportamiento del cachorro en su vida adulta. Una de ellas es el Test de Campbell que se realiza entre las semanas seis y siete de edad, pero de eso compartiré más adelante con ustedes, amantes de esta hermosa raza.

Hasta pronto.

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