Resistencia bacteriana de Escherichia Coli en tracto urinario


Por. pMVZ Orlando Rodrigo Castillo Rodea Introducción

Algo común en la clínica diaria es la llegada de pacientes, tanto felinos como caninos, con sangre en la orina, dolor al orinar y mostrando distintas conductas anormales como posicionarse varias veces y orinar muy poco, algunas ocasiones ya sea por goteo y en otras sin poder orinar y nos encontramos que, al mandar un estudio general de orina, desde un 30 % hasta un 50 % (según K.I.R.K.´S., J.D.B., & D.C.T. Current Veterinary Therapy) de las tandas se aíslan cepas de Escherichia coli, por lo tanto, la infección de tracto urinario se desarrolla cuando los factores de virulencia bacteriana superan los mecanismos de defensa en el huésped, lo que permite que las bacterias se adhieran más fácilmente al urotelio o a las células renales y esto permita la persistencia de la bacteria y la proliferación de las mismas. Cuando se presenta una infección y el agente bacteriano es E. coli, la mayoría de las veces se muestran cuadros de cistitis ligeros, los cuales con los cuidados y el tratamiento adecuado no causan mayor problema, pero cuando la resistencia contra los antibióticos se hace presente, es necesario profundizar más en las distintas opciones terapéuticas que tenemos, así mismo es de suma importancia saber cómo interactúa esta bacteria con el organismo para elegir oportunamente cuál momento es el más adecuado para cada una de las opciones terapéuticas que se nos puedan presentar y con qué periodicidad las podemos usar; así mismo, saber cuáles serían los efectos adversos de estas opciones para poder reducir la cantidad de reacciones contrarias a la salud de nuestros pacientes.


Escherichia coli


La Escherichia coli es una bacteria Gram negativa fermentativa que crece fácilmente en distintos medios bacteriológicos, es el principal organismo anaerobio facultativo en el tracto intestinal de la mayoría de las especies animales.


E. coli es uno de los agentes patógenos que más comúnmente se aísla en infecciones del tracto urinario en perros y gatos. El problema se manifiesta comúnmente con una cistitis, aunque también puede presentar uretritis -que se refiere a la inflamación de la uretra- o una prostatitis, que nos habla de una inflamación de la próstata. Los factores de virulencia de esta bacteria desempeñan un papel importante como adhesinas que se pegan al epitelio, es decir, la pared de la vejiga y como sistemas de captación de hierro que ayuda a la supervivencia de las bacterias y proteínas citotóxicas que irán dando diversas complicaciones durante su presencia y dañando órganos subyacentes como la próstata que, recordemos, es una glándula que elabora y vierte secreciones seminales en la uretra.


Fisiopatología


Las vías urinarias forman parte del sistema corporal que elimina agua y muchos productos de desecho. Para lograr esto necesitamos de los riñones, que filtran y depuran la sangre. El agua en exceso y las sustancias químicas de desecho circulan a través de los uréteres, conductos que conectan los riñones con la vejiga, donde se almacena la orina. Al orinar, la vejiga se contrae para evacuar la orina a través de un conducto: la uretra, por la que sale al exterior.


Para que cualquier microorganismo, en este caso una bacteria, pueda desenvolverse en algún huésped, es necesario que interactúen distintos factores tanto de éste como de la bacteria misma. Además debemos cumplir con ciertas características anatómicas para poder presentar una correcta micción, la cual debe ser completa y de forma regular. La mayoría de las enfermedades del tracto urinario son causadas por bacterias que ascienden del espacio urogenital.


Una forma de empezar a tratar a la E. colli es sabiendo que se puede hablar de cepas patógenas intestinales y extra intestinales. Algunos artículos indican que se han diferenciado genéticamente hasta más de 85 cepas patógenas extra intestinales, aisladas en caninos y felinos. Las enfermedades del tracto urinario que ocurren espontáneamente en perros y gatos son causadas generalmente por un subconjunto de cepas patógenas extra intestinales, las cuales denominaremos E. coli uropatógenas.


Recordemos también que el grado de acidez o alcalinidad de la orina del perro está influido por la alimentación y tanto esto como la frecuencia con la que orina la mascota son factores con una alta importancia en la presentación de la enfermedad. Una alimentación que alcaliniza la orina facilita la aparición de las infecciones, también si el paciente no orina con cierta frecuencia como en casos donde el perro permanece mucho tiempo encerrado y no orine en interiores o tenga alguna patología que le impida la movilidad y éste no pueda orinar con regularidad, no se pueden arrastrar al exterior las bacterias y, por lo tanto, hay mayor probabilidad de que incida en infecciones urinarias.


Mecanismos de resistencia bacteriana


Los mecanismos de resistencia adquiridos y transmisibles son los más importantes y consisten básicamente en la producción de ciertas enzimas bacterianas que trabajan de una forma en la cual rechazan los antibióticos o en la aparición de algunas modificaciones que impiden que el fármaco llegue al punto de acción o causando alguna alteración del mismo. Una cepa bacteriana puede desarrollar varios mecanismos de resistencia frente a uno o varios antibióticos; del mismo modo, un antibiótico puede ser rechazado por distintos mecanismos desarrollados en las diversas especies bacterianas. Los mecanismos de acción de los antibióticos son múltiples, pero siempre actúan de alguna de las siguientes formas: impidiendo la síntesis de ácidos nucleicos, de proteínas o de la pared celular o bien alterando la membrana celular de la bacteria sobre la que actúan.

Algunos pacientes pueden presentar una recaída aun cuando ya se haya mostrado mejoría clínica, estas pueden presentarse hasta meses después, la mayoría de las veces llegan acompañadas de episodios de cistitis, y en casos complicados (principalmente en gatos) puede llegar a requerirse un tratamiento bastante prolongado, así como estudios de control para ir determinando el avance que se está teniendo. En pacientes cuya reinfección se presenta continuamente y no se ha encontrado alguna otra causa a tratar, se puede practicar la antibioterapia profiláctica o preventiva; para esto, siempre es importante acudir con el médico veterinario y que se haga una estricta valoración de la mejoría que se ha tenido con cada antimicrobiano basado en el resultado de pruebas de susceptibilidad, así como tener en cuenta que se deberán realizar estudios generales de orina control, sugiriéndose estos cada mes, y al mantenerse libre del patógeno por más de seis meses, se sugiere un control trimestral o semestral. Una de las opciones que tenemos es complementar la atención a nuestra mascota con el apoyo de un nutriólogo veterinario, que nos pueda orientar con alguna dieta que ayude a mantener una buena acidez en la orina y con ello minimizar la oportunidad de los patógenos para poder desarrollarse en este ambiente.


Conclusiones


Ahora que ya sabemos un poco sobre todos los problemas que nos puede causar la E. coli, es de suma importancia manejar desde ámbitos preventivos como lo son una buena dieta, una adecuada limpieza tanto de las áreas donde se desarrollará nuestra mascota como del canino o felino en sí, sin olvidar mantener especial atención en la forma y hábitos que tengan nuestros peludos al satisfacer sus necesidades. Y acudir inmediatamente con el MVZ de nuestra confianza en cuanto lleguemos a notar cualquier alteración en ellos, así el veterinario será el encargado de revisar a nuestros pequeños y realizar las pruebas correspondientes para poder dar solución a los problemas que se presenten, tomando la mejor opción dentro de toda la gama de oportunidades que se nos ofrecen y siendo objetivo al momento de emplear medicamentos.

Bibliografía

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