Perros Trabajando


Por. Fabián Bravo


Nuevamente de escribir para esta prestigiada revista, vamos a seguir con la temática de nuestros anteriores artículos refiriéndonos a la función zootécnica, a las disciplinas deportivas caninas, que al final del camino no es sino que nuestros perros “trabajen” con la diversión como prioridad.


Y refiriéndonos al trabajo no es un secreto para nadie que los perros ayudan en muchas tareas a los humanos en el día a día, realizando demasiadas actividades como cuidar nuestros bienes, detectar todos los olores imaginables; refiriéndonos a nuestros socios caninos como perros de trabajo, dentro de las diversas tareas que desempeñan al lado nuestro están -entre otras- las siguientes:


  • Perros de Guardia y Protección (instituciones policiacas, civiles).

  • Perros de Detección (drogas, cadáveres, alimentos, monedas, cáncer, etc.).

  • Perros de Búsqueda y Rescate.

  • Perros Guías de Invidentes.

  • Perros de Asistencia.

  • Perros de Terapia.

  • Perros de Pastoreo.


Podríamos mencionar otras muchas más tareas en las que nos ayudan nuestros amigos caninos. Además existen varias constantes para que puedan desempeñar estas actividades, por ejemplo la diversión; es decir, el perro debe disfrutar lo que hace si queremos que su efectividad sea muy alta, también se potencializan sus instintos como el de presa, cacería, acecho, cobro, entre otros.


Lo fabuloso de estos instintos que mencionamos es que están presentes en todos los perros, desde los que se encuentran (desgraciadamente) en situación de calle, hasta los de raza pura y sin ella; todos ellos los tienen y no sólo eso, sino que los usan en mayor o menor medida, como en el caso de los de situación de calle para sobrevivir, alimentarse, cruzarse para perpetuar su descendencia; en tanto que los perros que viven en casa los exteriorizan al hacer travesuras, cazar un ave, robarse la comida y todas las travesuras que ya conocemos.


Todo esto da nombre a nuestro artículo “Perros trabajando”. Siempre les digo a mis clientes que todos trabajamos para comer o ganarnos la vida y nuestros perros no deberían ser la excepción, así que no hay de nada de malo si ponemos a nuestros perros a rastrear su ración de alimento, por ejemplo con los Beagle o con cualquier otro perro que por fortuna tengamos en casa.


Así que también podríamos clasificar a nuestros perros de trabajo por las cualidades o instintos que usan para desempeñar sus actividades dentro de las instituciones en las que “trabajan”, por ejemplo: Perros de nariz, de acecho, de cacería, emocionales, de habilidades físicas, etc.


Regresando al criterio de que todos los perros tienen que trabajar para comer, podríamos aplicar actividades que tengan que ver con las cualidades mencionadas y así obtengan las cosas cotidianas como es su alimento, premios, agua, compañía, atención, paseos, etc., de esta forma nuestros perros que están en casa también serían “perros de trabajo” o mejor aún “Perros trabajando”.


Voy a poner o sugerir algunos ejemplos para que nuestros perros realicen trabajo en sus actividades diarias y que además sean divertidas; como la realidad siempre supera la ficción, vamos a iniciar contándoles de un caso real: un cliente me buscó porque tenía problemas con su Labrador Retriever chocolate de unos siete meses de edad; este perro, cuando se iba la familia empezaba a ladrar, aullaba sin parar causando una gran molestia a los vecinos, lo que motivó una llamada de atención del comité de vecinos, además de una advertencia que si no dejaba de ladrar tendría que sacarlo del fraccionamiento; entonces decidí trabajar primero con un juguete hueco que rellenábamos con premios, pero no fue suficiente, así que decidí trabajar y estimular su olfato; la dinámica era la siguiente: metíamos al Labrador a un patio con reja y le mostrábamos el juguete relleno mientras se lo escondíamos a la vista, es decir, escondido pero que él viera la zona donde se escondió el juguete; se le abría la reja, buscaba el juguete, inmediatamente la familia salía de la casa; el siguiente paso fue esconder gradualmente el juguete fuera de vista, hasta que se escondía en un terreno enorme propiedad de la familia y que se conectaba con su casa, el perro sólo esperaba que el carro de la familia se perdiera de su vista para ir corriendo a buscar su juguete hasta encontrarlo, para ello usaba su energía, su olfato hasta que lo encontraba, en cuanto terminaba la comida se ponía a jugar con él; así, el ladrido se terminó y sus dueños pudieron conservarlo dentro del fraccionamiento.


Este es un ejemplo; podemos combinar los instintos y la función zootécnica de nuestros perros para que sean “perros trabajando” y lograr sean perros sanos física y mentalmente.


Nos leeremos en una próxima oportunidad.

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