Perros de Búsqueda y Rescate... Memorias de los sismos en México

Actualizado: 8 feb


Por. Francisco Agüero


Jueves 19 de septiembre de 1985, 07: 15 am, dos minutos antes de un acontecimiento que quedó marcado y así continuará en la historia de los mexicanos.


Aquel era un día como cualquier otro para la capital del país; una mañana fresca que casi despedía al verano y le daba la bienvenida al otoño con actividad ordinaria; el tráfico de la ciudad de México (entonces denominado Distrito Federal) invade cada calle; los alumnos se preparan para el ingreso a sus aulas de clases; se escucha el sonido de los motores de los camiones que ya son parte de esta mañana; el comercio local ya está activo y miles de personas se trasladan por los andenes y vagones del Metro; de pronto, todo parece hacer una pausa, se comienza a sentir como un ligero movimiento que llena el suelo sin que sea de suma importancia, pero esto da parte a un estremecedor movimiento que resulta cada vez más grande, los semáforos y anuncios se tambalean, el tráfico vehicular se paraliza y comenzamos a ver cómo algunos edificios caen y otros más están a punto de colapsar, nos empieza a capturar un sentimiento de vulnerabilidad y miedo que invade poco a poco nuestro ser; son los cinco (o siete o más) minutos más largos que hemos vivido… pero lo peor está por venir al darnos cuenta del caos y devastación que nos ha dejado el terremoto de 8 o 9 grados Richter que se hizo presente desde las entrañas de la Tierra.


Un acontecimiento similar vivimos 32 años después, cuando un sismo de magnitud 7.1 grados nuevamente sacude la capital del país reviviendo esos pasajes de nuestra historia; por fortuna, en esta ocasión estamos un poco más preparados con el tema de la prevención, pero aun así se escucha en los noticieros cuando dan a conocer los lugares más afectados, como el colegio Rébsamen o el multifamiliar Tlalpan.


Los ojos del mundo nuevamente se vuelcan en la Ciudad de México y vemos cómo poco a poco se movilizan los servicios de emergencia locales y del resto del país, todos con la firme intención de ayudar a nuestros hermanos en desgracia.

Y es aquí donde radica una de las herramientas más valoradas en el tema de búsqueda y rescate, que es el apoyo canino, un ser dotado de un olfato privilegiado, el que además es capaz de sentir el mínimo cambio en el ambiente, pero sobre todo un elemento que está lleno de energía y alegría para ayudar a los humanos.


Pero ¿cómo inicia esta historia de los perros de rescate?


Una de las más conocidas leyendas respecto al tema nos remonta a Suiza, en el lugar llamado Paso de San Bernardo, donde los monjes que vivían en el hospicio ayudaban a los alpinistas que eran atrapados por las tormentas de nieve en la montaña, para lo cual eran apoyados por perros del tipo moloso, a quienes ahora conocemos como San Bernardo, nombre asignado por la zona en que vivían.

Y entonces ¿qué características debe tener un perro de rescate?


Una de las principales características de un perro de búsqueda y rescate es el juego, para que durante el entrenamiento y formación no sienta que son una obligación o una carga las actividades que está realizando, sino un juego. Quienes sí están obligados a hacer el entrenamiento altamente divertido son el entrenador y figurante, para generar en el perro toda la atención y concentración que lo llevará a su recompensa, que es su pelota o su juguete favorito.


¿Existe una raza en particular o todos los perros son aptos para ser de búsqueda y rescate?


A pesar de que en este tipo de actividades existe un predominio de algunas razas, la verdad es que en términos generales no importa de qué raza sea un perro de búsqueda y rescate, pero por lo general son perros de pastoreo y deportivos como por ejemplo: Pastor Belga Malinois, Pastor Alemán, Golden Retriever, Labrador Retriever, Border Collie, entre otros.


¿A qué edad inicia el entrenamiento de un perro de búsqueda y rescate?


Con la finalidad de obtener el mayor tiempo de vida plena y actividad física de nuestro ejemplar, sus inicios son a muy temprana edad, a partir de los dos meses y medio y con un esquema de vacunación en proceso, esto para garantizar el perfecto estado de salud de nuestro cachorro. Se comienza con ejercicios sencillos, pero poco a poco nos dan la pauta para ir avanzando en la complejidad y de esta manera llevarlo -con el paso de los meses e incluso de los años-, al plano operativo.

Al ser nuestro ejemplar canino un elemento operativo, podemos tener su apoyo y la confianza de que realizará la búsqueda y discriminación de aromas en las contingencias como las vividas en el 2017 y a título personal las experiencias obtenidas en la participación durante este desafortunado evento nos llenan de conocimientos y sentimientos que nos hacen crecer no sólo como guías caninos, sino también como personas.


Uno de los sucesos que más me marcaron durante el pasado sismo del 2017, fue que eran aproximadamente las 03:00 de la mañana cuando el compañero Armando Romero se acerca conmigo y me dice: “mi general Pancho Agüero” prepárese porque nos autorizaron a entrar con un binomio canino, en este momento comienza a latir más fuerte tu corazón y comienzas a recordar todo el entrenamiento: checar la luz de mi lámpara del casco, el ajuste de rodilleras y coderas… y de pronto una persona me jala del hombro y me dice ¿vas a entrar? a lo cual respondo que sí, en ese momento me señala el lugar donde hay una lona y me comenta: <<donde está esa lona, aproximadamente a esa altura estaba el cuarto de mi hermano, chécale bien por favor, no seas malo, no lo encontramos>>, en ese momento sientes una carga y una presión extra, ya que hay familiares y los ojos no sólo de los rescatistas y medios de comunicación están sobre de ti y tu canino, sino también hay muchos familiares con sus esperanzas puestas en tu trabajo y el de tu canino para localizar a ese ser querido que desafortunadamente no han encontrado.

Allí mismo, al ingresar, al primer paso que di en ese edificio colapsado vi un carrito metálico pequeño, tallado y golpeado y lo primero que se te viene a la mente es: “aquí puede haber niños” y desde luego que es una carga y un cúmulo de emociones muy fuertes, ya que todos los que somos padres sabemos el valor que representan y tienen nuestros hijos.


Como estas vivencias hay cientos, que cada uno de los rescatistas que ahí participamos para ayudar a nuestros hermanos tenemos y nos llevaremos a casa.


Antes de concluir quiero agradecer y resaltar el trabajo de todos y cada uno de nuestros compañeros rescatistas, a las instituciones que siempre están listas para intervenir en esos momentos como: Ejército mexicano, Marina, Perros de Rescate UNAM, Cruz Roja, Lobos Búsqueda y Rescate Aguascalientes, PCE Aguascalientes, pero sobre todo la labor de cada uno de los caninos que sin importar la hora, la complejidad del terreno, el calor o el frío, el cansancio y estrés, siempre nos brindaron una pata de ayuda.

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