La importancia del rastro para la selección de un perro de trabajo


Por. Armando Flores Ramirez


Es muy curioso ver en general que los apasionados del IGP (Internationale Gebrauchshund Pruefung, siglas en inglés / Examen internacional de perros de trabajo, siglas en español) adoran la fase de defensa para evaluar al perro, la obediencia para ver el talento del formador y rastro casi lo ven como sólo un requisito, no lo consideran dentro de los criterios para valuar a un perro.

Lo curioso es que en las competencias mundiales, el campeonato casi siempre termina definiéndose por las pruebas de rastro y en realidad las tres fases son igual de importantes y de todas ellas hay varias características a evaluar.

Además de que cada entrenamiento y prueba de rastro son únicos, las condiciones siempre distintas. Temperatura, humedad, intensidad del viento, dirección del viento; calzado, trazador; tipo de tierra arada, compactada, hierba, pasto, altitud; época del año, etc., un sinfín de factores que pueden afectar el aroma.

El rastro es donde el perro nos comparte cómo ve el mundo a través de su maravillosa nariz (siempre y cuando no haya sido enseñando a seguir huellas por la vista). Podemos ver la intensidad de sus pulsiones, seguridad, concentración, capacidad para resolver conflictos, ductilidad, condición física (aunque no lo parezca requiere de un gran esfuerzo) entre muchas más cualidades que pueden verse.

Y la más importante de todas es cuando podemos disfrutar del perro siendo perro. Ojalá puedan aprender a disfrutar de esta hermosa fase del IGP.

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