Infertilidad Canina


MVZ Roberto Bibiano Tenorio

MVZ Arturo Amaro Romero


INTRODUCCIÓN

La infertilidad en la perra se refiere a la incapacidad de concebir y producir descendencia viable, en el siguiente artículo se mencionarán los factores a los que se puede asociar dicha infertilidad. Se debe realizar un examen físico general, historia clínica y una anamnesis completa sobre la perra preguntando, principalmente, si ha presentado enfermedades y el seguimiento reproductivo que anteriormente se le ha dado.


DESARROLLO

SEGUIMIENTO REPRODUCTIVO

El seguimiento reproductivo es la principal causa de posible infertilidad, ya que no se realiza de manera constante o no se hacen las suficientes pruebas para poder asegurar que se encuentra en una etapa de ovulación y/o fértil. El seguimiento reproductivo consta de monitoreo con citología vaginal, la cual debe estar en etapa de estro con más del 70 % de células superficiales anucleadas, con pocas bacterias y glóbulos rojos; durante la vaginoscopia podemos observar pliegues vaginales crenulados durante el estro; la medición sérica de progesterona, en donde se espera un aumento de 2.0 ng/ml a 10.0 ng/ml durante la ovulación y de 10 y 20 ng/ml durante la etapa fértil.

IMPORTANCIA DEL MACHO

Al macho, de igual manera, se le debe realizar una serie de evaluaciones para poder determinar si el problema de infertilidad es debido a él. Estas pruebas son el examen andrológico y las espermatobioscopias, en las cuales se evalúa la calidad de los espermatozoides, ya que la espermatogénesis dura 62 días en el perro y si llega a ocurrir algún problema a nivel sistémico puede provocar cambios que se manifiestan de manera posterior en la espermatobioscopia, es por ello que, con una sola evaluación del semen, no se puede asegurar que padezca infertilidad.


Algunos autores mencionan que un eyaculado con un número normal de espermatozoides de 100 a 200 millones, con motilidad progresiva >70 % y morfología normal >90 %, puede ser evidencia de fertilidad, aunque han existido casos en los que morfológicamente se encuentra normal, pero es incapaz de completar la fertilización, por eso la única forma de evaluar la fertilidad de un macho es observando crías exitosas.


Se debe revisar el estado de salud general en donde se confirme la ausencia de Brucella y Leptospira, ya que son enfermedades que afectan al tracto reproductor del macho y la hembra. Por último, se tiene que tener conocimiento sobre el tipo de técnica para realizar la cruza (de manera natural o artificial) así como las técnicas del manejo del semen.


TIPOS DE SEMEN

Cuando se usa semen congelado se recomienda utilizarlo mediante la inseminación intrauterina, con perras que hayan tenido éxito reproductivo y que se realicen dos inseminaciones con 150 millones de espermatozoides con motilidad progresiva rápida y con 10 a 20 ng/ml de progesterona.


Cuando el semen es refrigerado se recomienda realizar al menos dos inseminaciones vaginales con 100 millones de espermatozoides con motilidad progresiva rápida y de 10 a 20 ng/ml de progesterona.

Al utilizar semen fresco pueden realizarse inseminaciones vaginales o intrauterinas si el eyaculado tiene 100 millones de espermatozoides con motilidad progresiva rápida y con niveles de 10 a 20 ng/ml de progesterona.

EDAD DEL EJEMPLAR

La edad ideal para que una perra comience su etapa reproductiva es entre los tres y cinco años porque es entonces cuando su fertilidad es mayor y ya tiene madurez fisiológica y sexual para desarrollar el instinto materno. Después de los cinco años las camadas pueden ser de menor tamaño y hay cambios en el útero por la exposición repetida al estradiol y la progesterona, produciendo bajos índices de concepción o incapacidad para llevar una camada a término. Cabe destacar que la calidad de los ovocitos también disminuye conforme avanza la edad de la perra.


FRECUENCIA DE MANEJO REPRODUCTIVO

Se recomienda dejar pasar un ciclo entre una gestación y otra para permitir que el útero regrese a su forma habitual y se encuentre en buenas condiciones para la próxima gestación. Sin embargo, en los ciclos con o sin gestación, el útero se encuentra bajo la influencia de la progesterona que puede conducir al desarrollo del complejo hiperplasia quística endometrial/piómetra. Hay que considerar que la hiperplasia quística endometrial, la inflamación de los oviductos o la cicatrización por inseminaciones quirúrgicas, pueden evitar que el oviducto sea permeable o que el óvulo no se implante adecuadamente.


MOMENTO DE LA CRUZA

Es este el principal factor por el cual existe falla en el éxito reproductivo (40-80 %) y no es por causas de infertilidad en la perra sino por un mal seguimiento reproductivo, ya que cada paciente tendrá un celo distinto entre sí y entre cada celo en la misma paciente. Es erróneo pensar que las perras están listas para reproducirse el día 12 después de iniciado el sangrado, ya que se ha observado mediante mediciones de progesterona que pueden estar fértiles desde el día tres o hasta el día 30, por eso es importante realizar un adecuado seguimiento reproductivo.


SELECCIÓN ARTIFICIAL

En la reproducción asistida canina se busca ayudar a los ejemplares a reproducirse porque de manera natural no lo pueden realizar, seleccionando sin intención a aquellos que no cumplen con los requisitos para la reproducción natural, complicando el éxito reproductivo.

ESTADO DE SALUD

La perra debe tener cuadros de vacunación y desparasitación completos, descartar enfermedades que afecten la reproducción como Brucelosis, Leptospirosis, Herpesvirosis y Mycoplasmosis. Se recomienda realizar biometría hemática, bioquímica sanguínea y descartar endocrinopatías. La perra deberá tener una dieta adecuada para el embarazo, con ácido fólico desde semanas antes de la cruza para ayudar al crecimiento folicular. Por otro lado, el tamaño de la camada está determinado por el número de óvulos que produce la perra, número que se fertiliza y se implanta con éxito y el número de embriones que se desarrollan. Estos factores pueden aumentar con una proporción adecuada de ácidos grasos Omega 3, 6 y 9, que ayudan a maximizar la fertilidad y los niveles de minerales como cobre, zinc y manganeso, que ayudan al tamaño de la camada.


ESTRO SILENCIOSO

Se define como la actividad ovárica sin ovulación, pero con signos físicos como edematización y secreción vaginal. El sangrado está relacionado con la aparición del proestro y la aparición del ciclo estral. Se pueden detectar este tipo de celos silenciosos o silentes mediante la receptividad de la hembra hacia un macho experto, alojarla con una hembra intacta y tomar citologías vaginales para una evaluación prospectiva de estro o tomar muestras mensuales de progesterona sérica. En las muestras de progesterona se observa una elevación por encima de 2 ng/ml, se puede emitir un diagnóstico de estro silencioso. Si la citología vaginal y la progesterona sérica basal continuada (<1 a 2 ng/ml).


CELO DIVIDIDO

En este caso, se produce la primera fase de sangrado (proestro) pero hay una etapa receptiva de la perra y posteriormente los valores de progesterona sérica bajan de nuevo a valores basales. Después de 2-4 semanas, vuelve a comenzar la etapa de proesto y le continuará la fase de estro de manera normal y fértil. Esta peculiaridad del celo se presenta en hembras primerizas mayoritariamente.


CELO ANOVULATORIO

En este se presentan todos los indicadores de celo (descarga sanguinolenta, receptividad, edematización vulvar, citología de estro) pero los valores de progesterona no sobrepasan los 2 a 3 ng/ml en suero, indicándonos que la perra no ovuló.


INTERVALO INTERESTRO CORTO

La recuperación del útero es necesaria y si ésta es demasiada corta no permite que se lleve de manera adecuada y no mantiene un próximo embarazo. Esta recuperación debe ser mínimo de cuatro meses entre cada ciclo estral, aunque hay razas como la Pastor Alemán, Cobrador de Labrador, Cocker Spaniel Americano y Rottweiler que muestran esta característica de forma natural. Como tratamiento se puede utilizar la Mibolerona, que es un derivado de la testosterona, que bloquea la liberación de LH hipofisiaria causando el bloqueo en la maduración de los folículos, interfiriendo con la ovulación, ya que se ha relacionado un intervalo interestro corto con baja fertilidad.


INTERVALO INSTERESTRO PROLONGADO

Se define como la ausencia durante 10 a 18 meses del ciclo estral. Esta condición debe diferenciarse del estro silencioso mediante un análisis de progesterona, en donde un valor menor de 2 ng/ml indica que la perra no ha ciclado recientemente (en los últimos 60 a 90 días), también debe diferenciarse de enfermedades sistémicas, hipotiroidismo, hiperadrenocorticismo o embarazo reciente. En algunas razas es común, como en el Basenji, Dingo, híbridos de perro y lobo, así como el Mastín Tibetano. Se debe completar una evaluación adicional de falta de ciclo junto con un hemograma completo, un panel de bioquímica, evaluación de función tiroidea y ecografía ovárica.


QUISTES OVÁRICOS

Los quistes ováricos se pueden clasificar dependiendo del tipo de hormona que producen, ya sea estrógenos (quistes foliculares) o progesterona (quistes lúteos).

Los quistes lúteos provocan que no se desarrollen nuevos folículos y, para diagnosticarlos, al igual que el remanente ovárico, se realiza la medición de progesterona. El tratamiento puede ser la punción y aspiración guiada por ultrasonido, seguida de la administración de etanol en el quiste para eliminar a las células que lo componen y evitar que reincida. Esto se logra mediante punción con aguja guiada mediante ultrasonido.


Los quistes foliculares producen estrógenos y, al ser una hormona que debe descender para que se produzca la ovulación, se impide que esta ocurra y por lo tanto no hay óvulos qué fecundar.


CAUSAS AMBIENTALES

Principalmente se asocian los niveles altos de estrés, ya que el cortisol bloquea la acción de estradiol en el núcleo dorso medial hipotalámico y, con ello, se interrumpe la comunicación con el área preóptica, la hipófisis y los ovarios, provocando un fracaso en la ovulación.


INFERTILIDAD INMUNÓLOGICA

Recientemente se ha observado que en perras cuya progesterona disminuye durante la gestación, padecen una condición autoinmune en la que se producen anticuerpos antiprogesterona, que destruyen a esta hormona e interfieren con su acción, provocando la perdida de la gestación. Para diagnosticar esta condición, se debe evaluar a la paciente en laboratorios especializados.


INFERTILIDAD PATOLÓGICA


Brucelosis

En esta enfermedad hay una infertilidad aparente debido a muerte fetal temprana, reabsorción, aborto, obtención de cachorros débiles o enfermos. Se puede manifestar con aborto tardío después de 45 a 60 días de embarazo que se acompaña de un flujo vaginal de larga duración. Los cachorros abortados presentan signos de descomposición y los que nacen vivos pueden morir poco después del nacimiento, o mostrar signos de enfermedad como ganglios linfáticos aumentados de tamaño, fiebre recurrente y uveítis. Las perras afectadas también pueden tener fiebres de origen indeterminado, discoespondilitis y uveítis.


La presencia de Brucella se realiza frecuentemente mediante aglutinación en placa. Esta prueba presenta una alta sensibilidad (99 %) a la detección de anticuerpos, aunque baja especificidad por lo que los falsos positivos pueden ser relativamente comunes (1-10 %). Por ello se debe realizar el aislamiento del agente (Brucella canis). Es importante remarcar que la Brucelosis puede ser transmitida al humano por lo que se deben tomar las medidas correspondientes.


Herpesvirus Canino.

El herpesvirus canino (CHV, por sus siglas en inglés) es una infección viral reportada en todo el mundo. En el perro adulto, causa síntomas respiratorios leves y tiene pocas consecuencias. Es más peligroso durante el embarazo y en los cachorros, dado que con frecuencia causa reabsorción, aborto y muerte neonatal.


El principal síntoma en cachorros de más de seis semanas hasta la edad adulta es de vías respiratorias altas, similar a la tos de las perreras. Cuando se transmite sexualmente hay presencia de lesiones pustulares en vulva, pene y prepucio. En una perra inmunodeprimida, con seis semanas de embarazo, puede causar aparente infertilidad por una baja en los valores séricos de progesterona o un tamaño reducido de la camada.

Se considera una causa común de muerte neonatal, desde el periodo preparto hasta las seis semanas de edad, siendo más vulnerables de 9 a 14 días de edad. Los síntomas van desde la aparición repentina de llanto persistente, dificultad respiratoria, dolor abdominal y distensión abdominal, hipotermia, depresión, anorexia, diarrea y debilidad. Esto a menudo progresa hacia la muerte dentro de 4 a 24 horas.


El CHV prospera a temperaturas corporales bajas, los cachorros al no termorregular presentan temperaturas corporales entre 35° y 37° C. Esto, combinado con un sistema inmune débil, predispone a que la enfermedad se manifieste de forma sistémica. Los cachorros de la misma camada pueden nacer prematuros y morir poco después; nacer sanos, enfermarse y morir después; o nacer sanos y sobrevivir. Aquellos cachorros que nacen muertos, prematuros y no prosperan, o que se enferman en la primera semana de vida, probablemente fueron expuestos en el útero. Los cachorros que se enferman con una a tres semanas de vida, probablemente estuvieron expuestos en el periodo posterior al parto.


El diagnóstico mediante PCR en tejidos neonatales puede ser definitivo. En la perra con sospecha de diagnóstico de CHV, se realiza PCR junto con un título de anticuerpos positivo. Cuando se combinan pruebas y signos clínicos se demuestra una infección viral activa y una respuesta inmunológica, es fuertemente sugerente de CHV.


En México y Estados Unidos no existe vacuna contra el CHV. No obstante, en Europa hay una vacuna comercial disponible para perras embarazadas. Se ha informado que el uso de la vacuna produce un mayor tamaño de la camada, un mayor peso al nacer y menores tasas de mortalidad neonatal por Herpesvirus Canino. Se recomienda vacunar el día de la cruza y a los 14 días posteriores.

Hipoluteinismo

Es la incapacidad intrínseca o extrínseca del cuerpo lúteo para producir progesterona y mantener el embarazo.


El nivel mínimo de progesterona que se ha demostrado mantiene un embarazo normal tardío en la perra es de 2.5 ng/ml. Niveles por debajo de 5 ng/ml antes del día 55 de embarazo pueden indicar hipoluteinismo y requerir tratamiento. En las perras que ya han perdido gestaciones previas, deben ser monitoreados los niveles de progesterona cada cinco a siete días durante las últimas cinco semanas de embarazo para permitir la intervención y que se salve la camada.


El hipoluteinismo puede ser primario, donde el ovario de la perra no apoya el embarazo, o secundario a alguna infección, muerte neonatal, administración de fármacos y se manifiesta con aborto inminente. Es difícil de distinguirlos e independientemente de la causa, si se observan cachorros viables en la ecografía, el nivel de progesterona está por debajo de 5 ng/ml y el propietario opta por intentar mantener el embarazo a pesar de los riesgos, la suplementación con progesterona puede ser el tratamiento ideal.


La suplementación de progesterona exógena debe evitarse a menos que se determine que los beneficios superen a los riesgos como la masculinización de los fetos femeninos o malformación de los miembros en los fetos. Si se administra debe interrumpirse aproximadamente a los 58 días de embarazo, calculada desde la ovulación, para permitir un parto normal.