Hábitos en cachorros



Por. Fabián Bravo

Discdog


Amigos es para mí un honor y un placer tener la oportunidad de escribir para esta revista dedicada a una de las razas más versátiles, además de inteligentes; me considero un amante de esta espectacular raza… el Pastor Alemán.


Iremos desarrollando artículos con temas de importancia para el perfeccionamiento de nuestros perros, también serán artículos donde iremos ubicando en las diferentes edades o etapas de nuestros pastores, en este caso iniciaremos con un tema relacionado a los cachorros.


Existen infinidad de artículos que hablan del momento en el que llega un cachorro a nuestro hogar, enseñarle a hacer sus necesidades en un solo lugar, medidas para que no extrañe a sus hermanos de camada, como colocarle un reloj enredado en una toalla para que escuche el “tic-tac” y no se sienta solo, etc.


Generalmente son medidas para cuando llega el cachorro, pero poco se escribe o se toma en cuenta lo que se puede hacer en el diario convivio con nuestra mascota.


Cuando somos niños nuestros padres nos enseñan a realizar ciertas actividades diariamente como son: lavarnos los dientes, levantarnos a ciertas horas, esto al hacerlo constantemente se vuelven “hábitos”, mismos que se quedarán con nosotros el resto de nuestras vidas, estos se verán reflejados en nuestro trabajo y en la convivencia con la gente cercana.


En nuestro cachorro creamos “hábitos” aunque no siempre buenos, algo clásico es hacer que el cachorro se pare sobre nosotros en dos patas, ese hábito se nos revierte de manera negativa cuando el perro crece, pesa 30 kilogramos o más dependiendo de su edad y puede tirarnos o -peor aún- tirar a un niño pequeño.


Es importantísimo crear, desarrollar “hábitos” en el cachorro o perro adulto ¿cómo podemos hacer esto?, antes que nada con paciencia, mucha constancia, un “hábito” se desarrollará diariamente, sin dejar de hacerlo un solo día y con la participación de toda la familia.


Si queremos desarrollar un “hábito” y un integrante de la familia no participa, confundiríamos al perro, además de que no lograríamos nuestro objetivo.


Uno de los ejercicios fundamentales, que da excelentes resultados en la diaria coexistencia con nuestra mascota, es sin duda el “sentado”.


Si enseñamos al perro que el “sentado” es la llave que le abrirá muchas “puertas”, entonces se le hará un “hábito”, ahorrándonos muchos problemas en el futuro.


Imagínense un perro que parado mide 1.50 metros brincando sobre un niño de siete años o menos, este es un problema muy común, ahora imagínense al mismo perro al llegar con un niño y se sienta para ser acariciado, este último es un hábito.


Le voy a enumerar una serie de situaciones que vivimos diariamente y en las cuales podemos aprovechar para crear “hábitos” en nuestro perro.


  • Al darle de comer.

  • Al entrar a casa.

  • Para salir a la calle.

  • Para acariciarlo o cuando busca atención.

  • Al subir al auto.

  • Para recibir su juguete.

  • Al ser saludado o acariciado por amigos y/o niños.

  • Para colocarle su collar y correa.


En todos los casos anteriores tendremos que esperar el momento en el que nuestro perro adopte la posición de “sentado” para que se dé la consecuencia o logre lo que quiere.


En el caso de salir a la calle la puerta sólo se abrirá hasta que esté “sentado”, en el caso de querer atención o caricias procederemos de la misma forma.


Si quiere su pelota, juguete o comida, de igual forma sólo hasta que esté en la posición requerida los obtendrá.


En un inicio el “sentado” será por un segundo e inmediatamente recibirá lo que quiere: caricias, juego, calle, etc. Gradualmente iremos aumentando la duración de la posición.


Lo que sucederá con el tiempo es que nuestro perro se sentará constantemente, eliminado así los molestos brincos.


Es importante recompensarlo también con caricias y dándole a nuestra voz un tono de alegría.


Recién estoy entrenando un Pastor Alemán de año y medio; en la familia hay dos niños, uno de seis años y otro de 12, este último es el dueño; el niño creó un hábito en el perro, el de brincar como parte de un juego, el niño pequeño por esta costumbre siempre le tuvo miedo, ahora el perro ya tiene el hábito del “sentado” para recibir atención y en una de las últimas visitas vi cómo llegó el niño pequeño y abrazó al perro; el comentario del hermano fue: desde que el perro no brinca mi hermano ya no le tiene miedo.


En este ejercicio, dinámica o protocolo no daremos la orden de “sentado”; el dueño deberá lograr la conducta de que el perro se siente sin que se le ordene u obligue mecánicamente (con la mano, collar-correa), en cuanto logremos que permanezca sentado le recompensamos, los primeros sentados serán lentos, pero en cuanto nuestro Pastor descubra que con esa conducta obtiene lo que quiere, su sentado será más fluido y constante. Como vieron, en la lista que les enumeramos tenemos la oportunidad de practicar este ejercicio varias veces al día.


Pueden escribirnos si tienen alguna duda o quieran compartirnos un video sobre sus avances. Gracias por leernos, en la siguiente revista expondremos otros temas de importancia para el entrenamiento de nuestros pastores.


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