Entrenamiento o Educación


Por. Gerardo Guadarrama Tenorio


Durante los primeros años que empecé a entrenar perros me di cuenta de las necesidades reales de los clientes, pero también de su falta de conocimiento en lo que realmente necesitan. Esto se puede realmente aplicar en la sociedad humana al mismo tiempo, ya que en nuestro concepto los hijos no van a la escuela a recibir la educación que se debe dar en casa, del mismo modo nuestros perros no son “educados” por el entrenador sino entrenados para aprender ejercicios que a su vez nos harán el adiestramiento más fácil y óptimo.


En realidad, ¿los perros de la gente deben ser entrenados para poder convivir con la familia? en mi concepto sería que en la mayoría de los casos ¡no! ¿pero entonces no son necesarios los entrenadores profesionales? Sí, pero no de la forma en que estamos acostumbrados.

Regularmente la gente piensa en un “educador” cuando no tienen experiencia con perros y adquieren uno; adulto o cachorro, esto es porque aunque la ignorancia sigue ahí, el concepto de tener un perro en la actualidad ha cambiado mucho, la gente ahora lo ve como un miembro más de la familia.


Regularmente los requerimientos de inicio son que el perro orine o defeque en los lugares permitidos, que no rompa cosas de valor o que simplemente el perro acate las órdenes regulares de vivir en una casa, esto además de uno de los puntos más solicitados y en los que debería cambiar el enfoque; quiero que mi perro vaya conmigo caminando junto a mí cuando lo saco a pasear.


Debemos entender que así como mandamos a nuestros hijos a la mejor escuela que les podemos ofrecer para recibir una formación académica que les sirva con positiva ventaja para tener el mayor éxito posible en la vida, sin embargo, es mayormente importante la educación que demos nosotros en casa, junto con los principios morales y el cariño.

El entrenador -además de enseñar ejercicios específicos-, debe ser un asesor para el dueño en el desarrollo del perro y en el mejor de los casos capacitarlo para que pueda ser él mismo quien entrene a su perro. ¡Oiga, pero no tengo tiempo para enseñarle esto, por eso es que pago sus servicios!


Debemos entender, el primer punto es que si tienes un perro debes dedicarle tiempo de calidad, ya que si no lo haces, significará que nada más adquiriste un problema que el entrenador no podrá solucionar solo.


La consecuencia es terrible, en un gran porcentaje los entrenadores hacen bien su trabajo y enseñan los ejercicios al perro, pero al paso del tiempo el cliente no quedó contento porque el perro sigue sin obedecer, pero ¿por qué pasa esto? Es simple; la mayor parte de las veces en los que hay un perro con comportamientos indeseables es por falta de liderazgo y convivencia.


El entrenador de perros no puede ser un prestador de servicio como un plomero que arregla los problemas sin que el cliente tenga que involucrarse; por el contrario, debe asesorar al cliente para que éste haga el trabajo, pero el problema podría ser hasta cultural, ¿cómo tengo que batallar si para eso le pago? es simple, el entrenador no vive con el perro, a veces es necesario decirle al cliente que el caminado junto es un ejercicio de obediencia y sería injusto para el perro salir a caminar dos o tres o cinco kilómetros diarios ejecutando un ejercicio que limita su comportamiento natural y físico, es correcto que un perro vaya al frente con cierta tensión y gastando energía física para una correcta salud mental, si vas a cruzar una calle pues das el comando de junto y para esto sirve el entrenamiento.

¡Es totalmente posible tener un perro en armonía sin entrenamiento y esto se consigue sólo con disciplina y liderazgo! Es importante saber que lo perros carecen de moral y que su estabilidad mental está cimentada en esas dos palabras relacionadas con la conducta social, siempre y cuando esto quede bien fundamentado desde el inicio.


Sé que este articulo podría ser incómodo para muchos, sin embargo, al final tanto entrenadores (asesores caninos) como propietarios de perros realmente saldrán beneficiados, si cambiamos un poco la manera de ver las cosas.


Muchos clientes han llegado a nosotros inconformes con otros entrenadores y en algunos casos nuestros colegas han hecho su trabajo, pero el cliente no ha sido beneficiado como él lo pretendía.


Recordemos que nosotros y nuestros hijos entrenamos futbol, artes marciales o cualquier otro deporte, igual aprendemos a tocar instrumentos y las funciones que antes los perros desarrollaban por necesidad ahora pueden ser rutinas deportivas en las cuales nos divertimos con ellos.


De esta manera, además de la comercial, los perros reciben un entrenamiento de muy alto nivel en donde hasta sus instintos han sido incrementados en la crianza, a niveles en los que podemos dirigirlos para nuestro beneficio.

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