Educación y adiestramiento canino

Actualizado: 8 feb


Por. Francisco Solana Martínez


La relación del hombre y el perro ha demostrado ser difícil de precisar en el tiempo, hay quienes aseguran que la domesticación del perro inició a partir de 13 mil años antes del presente, hay otros indicadores en pinturas rupestres del pasado remoto en el que se imprimió sobre muros de piedra, con arcaicos materiales y pigmentos capaces de reflejar escenas de personas y perros en acciones de caza, cuyos autores fueron humanos que vivieron en Centro África muchos miles de años antes de hoy. Para algunos investigadores se trata de una de las primeras manifestaciones de la domesticación animal.

La importancia del perro en el desarrollo de la humanidad es más intensa de lo que aparenta a simple vista, si consideramos que derivado de la domesticación de los lobos de antaño, hoy contamos con más de 450 razas, muchas de ellas aún sin registrar, otras debidamente reconocidas, lo cual evidencia un interés humano por la diversificación y subraya la capacidad de los perros para adaptarse a nuevos escenarios de vida.


El tiempo transcurrió desde aquellas personas que pintaron perros cazando gacelas en África, hasta que encontramos indicadores más cercanos, tanto como 2,100 años en la antigua Roma, cuando Marcus Terentius Varro, que entonces era un polígrafo, militar y además funcionario. Su afición por la escritura y la historia le llevaron a escribir los interesantes pasajes de “De re rustica” (acerca de las cosas del campo) compuesta por 3 libros y publicada 37 años antes del nacimiento de Cristo, quien registró en sus escritos diferentes consejos y técnicas para la crianza y adiestramiento de perros dedicados al pastoreo de ganado.

Los cambios internacionales en la conducta del perro tuvieron auge en la literatura del siglo XIX y ya en el siglo XX se presentaron los más sorprendentes datos en la historia de la canofilia, desde los molosos de guerra hasta las miniaturas de compañía, ambos igualmente son perros, sólo fueron orientados por las necesidades humanas a través del tiempo.


La diversificación de las actividades humanas generó necesidades que fueron asistidas por perros, como el pastoreo, la defensa, la caza, que son ejemplos de ello, lo cual generó el desarrollo de técnicas de entrenamiento para cada función requerida, reglas y procedimientos que evolucionaron conforme la eficacia o la obsolescencia, este proceso ha depurado la relación que guardamos con los canes hasta considerarlos un binomio Hombre/perro. Para logar los mejores resultados destaca el adiestramiento canino como la herramienta que pudo crear la conjunción asociativa conforme fuimos avanzando en nuestro conocimiento etológico, lo cual ha generado convivencia de más calidad y mejores resultados deseados.

Tal relación ha sido perfeccionada con la convivencia establecida y se refuerza y beneficia precisamente con la convivencia, con la repetición de ejercicios y rutinas que originan respuestas apegadas a cánones que consideramos aceptables, situación que se parece un poco a cuando sucede el hecho educativo con cualquier persona (niño, joven y adulto) que recibe educación. La educación es un fenómeno integral que sólo acontece con los humanos, puesto que engloba la instrucción, o sea la transmisión, captación y transferencia de conocimientos de todas las disciplinas, empezando con el aprendizaje de la lecto-escritura, que permite el acceso a más conocimientos. A todo lo anterior se suma la formación de valores humanos cuya cuna principal es la familia.


Debemos considerar que la educación y el adiestramiento canino son dos conceptos bien diferenciados, la primera es exclusiva de los humanos, tomando en cuenta las razones comentadas en líneas anteriores; en tanto que el adiestramiento canino deberá incluir el desarrollo de habilidades para que cumpla su función zootécnica generalmente en apoyo de los humanos, además del conocimiento y comprensión del comportamiento animal, con el encauzamiento que pretende una convivencia armónica en espacios comunes, de tal modo, el adiestramiento canino prevé que nuestros amigos aprendan reglas básicas de conducta en el hogar o el área de convivencia con ellos.


El adiestramiento canino se refiere -como su nombre lo indica-, a deshacer ciertas capacidades del perro, hasta lograr hacerlos diestros en actividades preconcebidas por parte de su instructor, tal es el caso de las habilidades que logran los perros antidrogas, los de búsqueda y rescate, los perros guía y de asistencia, el adiestrado en la cacería, la guardia o el Ring Francés.


En términos de educación seguramente hemos leído acerca de la educación de nuestros perros en positivo, lo que para muchos es un poco ambiguo el concepto o cuando menos exagerado. La educación en positivo que mencionan algunos autores más bien se refiere al método utilizado para amaestrar al perro en lo que esperamos de él sin que para lograrlo utilicemos gritos, golpes, castigos e intimidaciones que no ayudan y sólo reprimen sin llegar a un entendimiento, mientras que en positivo genera una convivencia y estimulación emocional que transforma el entrenamiento en un juego divertido y no es una tabla gimnástica impuesta a gritos, tanto para los cachorros como para los perros adultos.


Es muy importante la comprensión y el conocimiento de las causas que motivan las reacciones de nuestros amigos caninos, tanto en sus episodios lozanos y agradables, como en aquellos casos en los que nos topamos con conductas o respuestas conflictivas, las cuales debemos analizar y tratar de interpretar las causas de tales anomalías, antes que simplemente reprender o golpear sin entender qué motiva una conducta anómala o indeseable por parte de nuestros amigos caninos en formación.


El refuerzo de las acciones positivas, libre de gritos, genera confianza y fortalece la conducta aceptable del perro; en contraste, el amaestrarlo a gritos y golpes generará miedo y agresividad sin sentido, aprehensión, inclusive traumas difíciles de subsanar que se verán reflejados en el rendimiento y la felicidad que podrían ser capaces de alcanzar.

En este punto podemos acotar que el apoyo del instructor canino puede llegar a ser muy importante para mejorar la relación que guardamos con los canes, tanto que casi podríamos establecer una analogía entre la escuela y la formación educativa de los niños, sin olvidar que en la casa y en la escuela se adquieren valores y herramientas científicas que servirán al humano para tener un mejor desempeño en la sociedad, con lo cual se logran relaciones sociales mejor conducidas, más estrechas y menos conflictivas, comparadas con los resultados obtenidos con niños que jamás fueron a la escuela.


En síntesis, el adiestramiento en positivo se refiere a premiar y reforzar las actitudes del perro que son más convenientes o elegibles, repitiendo el refuerzo hasta que el perro lo asimile y aprenda, sepa que si responde con tal o cual motivación, obtendrá el estímulo acostumbrado por parte de su maestro humano.


Al inicio del entrenamiento se van espaciando los “premios” hasta que el comportamiento ha sido entendido y el perro reacciona con facilidad, pues ya ha entendido qué es lo que esperamos de él en tal o cual situación. Por desgracia existen personas que creen que el amaestrar en positivo se trata de dejar hacer al perrito lo que le plazca para no incurrir en gritos ni mostrarse autoritario, esto es un error, no se trata de evitar las reglas, al contrario, el resultado esperado es que esas reglas sean aprendidas a través de juegos y refuerzos en el proceso de entrenamiento, parecido a como lo hacíamos con la educación de los niños, con lo cual generaremos respuestas satisfactorias en vez de sentirnos frustrados y atacar con gritos y sombrerazos innecesarios.


Con estos métodos en positivo, podemos lograr que los perros aprendan a relacionarse adecuadamente con su entorno y esto incluye buena relación con personas ajenas a la familia, otros animales y objetos, así como sonidos, olores y otros elementos de la convivencia, con lo cual evitaremos reacciones instintivas propias de los animales, que son indeseables frente a los cambios suscitados cuando el perro pretende gestionar con actos sus emociones, el adiestramiento le sirve para conseguir equilibrio en sus necesidades frente a la convivencia con su familia humana.


El adiestramiento canino es un proceso especializado y forma parte de una siguiente etapa donde la culminación es el desarrollo pleno de las habilidades que le servirán para desempeñar su función zootécnica (cacería, cobro, guardia, pastoreo, compañía, etc.) o tareas de apoyo y asistencia en beneficio de los humanos (detección de drogas, de enfermedades, búsqueda y rescate, etc.). Podemos valorar que el amaestramiento básico es necesario para dar el siguiente paso a destacar ciertas capacidades del perro, a este respecto usaremos una vez más otra analogía, aprender a leer y a escribir es imperativo antes de ser ingeniero, médico o poeta.


La conducción de nuestro amigo canino incluye nuestra propia riqueza de conocimientos, pues no podemos enseñar lo que no conocemos… así que aprender acerca del lenguaje canino, sus respuestas y requerimientos será de mucho valor en el cometido de adiestrar a nuestros mejores amigos. Debemos asesorarnos y conducir el aprendizaje del perrito por la ruta correcta que siempre sea la del amor, la comprensión y el entendimiento, si logramos obtener al menos la información básica, indispensable para la conducción de los perros, que puede obtenerse a través de revistas prestigiosas como ésta, la de Perros Pura Sangre y otra literatura disponible para todo público, seguramente lograremos una convivencia afable que destaque las cualidades de nuestro amigo canino, así como las características de la raza a la cual pertenezca con cuyo entrenamiento se potencializarán, destacarán y optimizará la función zootécnica para la cual fue desarrollado o bien, las acciones y el conveniente comportamiento mientras convivimos con seres de otra especie animal. Debemos tener además de información una buena dosis de tolerancia y perseverancia, ya que para algunas razas de perros las repeticiones de los comandos pueden llegar de 40 a 100 veces antes de ser debidamente entendidos y asimilados por nuestros mejores amigos. El amor a los caninos es una magnífica herramienta para mejorar sustancialmente la convivencia con ellos.

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