Desobediencia en perros y cómo corregirla (2º parte)


Por. Lourdes Durán de Arroyuelo


La segunda parte de este interesante tema que trata sobre las causas de desobediencia en los perros y las técnicas para corregirla, será de gran ayuda para quienes tienen problemas de conducta con el suyo, ya que los hará comprender en forma clara las fuentes más comunes que provocan esas conductas indeseables.


¿POR QUÉ MI PERRO NO ME OBEDECE?

II PARTE


En el capítulo anterior les mencioné los aspectos básicos que deben considerarse para conseguir un cachorro sano psicológicamente. Su desarrollo en las primeras semanas de vida y parte de la sociabilización dependen del criador. Mientras tanto, ustedes como propietarios responsables necesitarán preparar el espacio donde habitará su mascota, organizar su tiempo para proporcionarle ejercicio, conseguirán lecturas y un asesor que les indique el camino más adecuado a seguir en los aspectos del adiestramiento, porque para que tengan la obediencia de sus perros, es necesario que ustedes aprendan primero, para después poder enseñarles a ellos.


En ocasiones, personas que han solicitado apoyo me han comentado: “mi perro no me obedece”. Cuando atiendo este tipo de solicitudes me doy cuenta que en realidad el perro no entiende lo que se le está pidiendo, aunque sea a gritos. Para que me comprendan mejor les pondré el ejemplo de la conversación entre dos personas de diferente nacionalidad y que ninguna de las dos habla el idioma de la otra. Imagínense por un momento conversando con una persona a la cual no le entienden lo que les quiere decir ¿entenderían mejor si les gritara o los agrediera físicamente? Obviamente no, esto significa que el perro necesita primero aprender nuestro idioma para entender lo que le pedimos.


Otras técnicas además del premio y castigo

La técnica que con mayor frecuencia utilizan los propietarios es la del castigo, a pesar de que en muchas ocasiones no da resultados porque es aplicado a destiempo y supera la capacidad de comprensión del perro, además esta técnica mal aplicada puede ocasionar que el perro pierda confianza en quien la aplica. Sin embargo, hay otras técnicas para aprender que además de efectivas pueden ser divertidas para ti y tu mascota, como son:


  1. Enseñar un comportamiento incompatible, es decir, si te molesta que el perro brinque sobre ti cada vez que te dispones a darle de comer, entonces enséñale a sentarse. Brincar y sentarse son dos conductas incompatibles porque el perro no puede estar sentado y brincar al mismo tiempo. Conseguir que relacione la conducta de sentado con el acceso a la comida es muy sencillo. El primer paso es alejarle el plato con comida cada vez que brinque, después de varios intentos el perro comenzará a tranquilizarse y de un momento a otro se sentará. Una vez que se haya sentado baja el plato para que consuma una parte de su alimento y vuélveselo a quitar, repítelo varias veces hasta que se establezca la conducta deseada. En el caso de perros que intentan agredir para proteger su comida deberás utilizar otras estrategias que habrás de consultar con el asesor canino.La técnica mencionada anteriormente también la puedes aplicar, con una pequeña variante (porque no será obligado usar el plato con comida), cuando el perro quiere acercarse a las visitas y brincar sobre ellas. Coloca un tapete en la sala a un lado del sofá y premia a tu perro con lo que más le guste cada vez que lo pise, una vez que el perro relacione que recibe premio por estar en el tapete permanecerá más tiempo en él, en este momento puedes comenzar a alejar más y más el tapete hasta conseguir que se quede tranquilo a una distancia suficiente, para que las visitas no se sientan acosadas por tu perro. En este caso es incompatible estar en el tapete y sobre las personas. Aprenderá que estar sobre las personas no le trae como consecuencia premios y estar sobre el tapete sí. ¡Elegirá la mejor opción!

  2. Poner el comportamiento indeseable bajo el control de un comando. Una vez que identifiques la conducta que te desagrada ponle un nombre o una señal, puede ser una expresión con lenguaje corporal, los entrenadores le llamamos “comando”. Premia la conducta indeseable y después nómbrala de alguna forma, en una segunda etapa premia sólo cuando tú la solicitas con el comando y por último deja de solicitar esta conducta. Este método puede ser útil en casos desagradables como el ladrido. Comienza por premiar cuando esté ladrando, después dile “ladra” y recompénsalo, cuando ya relacione perfectamente bien el comando con la conducta, premia sólo cuando tú la solicitas. Por último, deja de solicitar la conducta y desaparecerá el problema.

  3. El siguiente método es realmente una maravilla, consiste en premiar constantemente todas las conductas que sean aceptables y nos gusten, excepto la que queremos corregir. Pocas personas están acostumbradas a él, pues frecuentemente, cuando nuestro perro está tranquilo y sin hacer travesuras es cuando menos atención le ponemos. Estamos acostumbrados a percibir su presencia y regañarlo en cuanto hace algo que nos desagrada. Esta técnica de aprendizaje funciona trabajando completamente en sentido contrario. Si premias todas las conductas que te gustan de tu perro excepto la que te desagrada, con el paso del tiempo notarás que la frecuencia de la conducta desagradable disminuye hasta desaparecer, porque el perro está más interesado en complacerte para recibir tu atención. Esta técnica es muy eficaz y es una parte importante para evitar el comportamiento destructivo.

  4. Canalizar adecuadamente la necesidad del perro. Debes comenzar por analizar la motivación que tiene tu mascota para realizar determinada conducta, pocas veces nos detenemos a hacerlo, estamos convencidos de que él está para cubrir nuestras necesidades y debe adaptarse a nosotros. Por ejemplo, queremos que esté quieto dentro de casa sin antes haberle proporcionado ejercicio y es claro que su necesidad no le permite estar así. Esa actividad es uno de los mejores remedios para conseguir obediencia y una buena conducta. Con ejercicio he conseguido que estén en un mismo cuarto un perro y un gato sin molestarse, algo que hubiera sido imposible si hubiera dejado al perro con todo su potencial de actividad.


Lo anterior también puede ser muy útil para entrenar cachorros. Cuando llegan por primera vez a casa y no saben qué está permitido morder, tienen necesidades de investigar y es demasiado frustrante que no le dejes nada para hacerlo; en cambio, si le compras suficientes juguetes para morder resistentes y lo premias por hacerlo, notarás que las demás cosas de la casa pierden su interés. En una ocasión solicitaron mi asesoría para solucionar el problema de un perro que destruía la cubierta plástica de la defensa de un auto, el propietario se quedó por varias noches a dormir en el sofá para levantarse y castigar al perro cada vez que lo veía morder la defensa, sin embargo, no dio resultado positivo. El señor estaba cada vez más enojado y frustrado, pensaba en deshacerse de su mascota en lugar de conseguir lo que deseaba, parecía que el perro había aprendido que morder la defensa le permitía tener la atención de su propietario, porque cada vez que quería su presencia en el garaje volvía a hacerlo. La solución fue muy sencilla, canalizar su motivación a los juguetes terapéuticos. Rellenar varios juguetes de plástico muy resistentes como los Kong con toda la comida del día que le correspondía, la conducta de morder los juguetes era recompensada instantáneamente con la comida que sacaba de ellos, pero además le recomendé que la reforzara con caricias y premios verbales. Ahora el perro está satisfecho en su necesidad de morder y recibir la atención de su propietario.


Puedes elegir entrenarlo con una o varias de las técnicas anteriores para corregir un solo comportamiento; por ejemplo, para evitar que te salude parado de manos puedes recurrir a:

  • Enseñar una conducta incompatible, entrénalo para que se siente y salude levantando una de las patitas delanteras con el comando “hola”.

  • Puedes poner la conducta bajo el control de un comando, que aprenda a saltar sólo bajo la orden “salta” y cuando ya relacione bien dicha conducta con el comando, deja de pedirla.

  • Premia todas las conductas de tu perro en torno a tu llegada, excepto aquella en que te toque en un salto. Recompénsalo por aproximarse alegremente, por mantener las cuatro patas sobre el piso, por aproximarse hasta la puerta, por recibirte sin ladrar, entre otros aspectos. Descubrirá que todo lo demás tiene una recompensa y terminará dejando a un lado la conducta por la que no recibe nada.

  • Cambia su motivación o canaliza su necesidad, si lo que requiere es atención puedes enseñarle a que te reciba llevando la pelota para que se la lances y la vuelva a traer unas cuantas veces. Cuando su necesidad es el contacto y la caricia ¡acarícialo!, pero sólo si se mantiene sentado y tranquilo.

En los casos donde la mascota salta con demasiada excitación sobre su propietario cuando llega a casa, orina y destruye en su ausencia, deberán tomarse otras medidas. Hay probabilidad de que estos eventos no sean por desobediencia o enojo. El perro puede estar sufriendo de un trastorno de ansiedad por separación y su dueño requerirá la asesoría especializada de un Etólogo clínico para solucionarlo.

Otras recomendaciones para conseguir obediencia:

Evita al máximo que una conducta de tu perro te tome desprevenido o por sorpresa, generalmente hay señales previas que te permiten intuir la intención. Los etólogos le llamamos fase apetitiva porque es el inicio de una secuencia ordenada de actos y justo este momento es el más adecuado para interrumpir la conducta. En el caso de querer orinar o defecar, te puedo decir que esta fase se observa en una flexión leve del dorso (espalda), olfateo del piso y caminado en círculos; te recomiendo que si en ese momento tu perro está fuera del área donde debe orinar y defecar, lo tomes inmediatamente y lo lleves al lugar que le tengas asignado para ese fin.

  • Nunca castigues a tu perro si aún no entiende lo que le pides que haga, recuerda que él primero debe entender lo que le estás solicitando. Para castigarlo no utilices golpes ni objetos para conseguir por la fuerza que te entienda. Hay muchas otras formas de divertirte y adiestrar a tu perro, entre ellas destaca la técnica con el clícker, instrumento que haces sonar cuando tu mascota está teniendo una conducta apropiada. En pocas palabras el sonido es el lenguaje fácil de comprender que le indica que lo que está haciendo te gusta y trae como consecuencia una recompensa de tu parte.

  • Utiliza una palabra sencilla para que la relacione con un tipo de conducta y evita decirle monólogos que lo confundan. Siempre será mejor decirle ¡Canito abajo! cuando está en el sillón sin tu autorización, que decirle ¡Canito bájate del sillón porque ensucias y ya sabes que me molesta que te subas, no quiero volver a verte ahí...!

  • Evita gritar para darle una orden, sólo modifica tu tono de voz: el agudo para premiar verbalmente y el grave para hacerle saber que lo que está haciendo es indeseable.

  • Nunca permitas que un comando bien aprendido quede trunco, mal ejecutado o sea obedecido hasta después de varias veces de solicitarlo. En ocasiones he observado que durante el adiestramiento los propietarios le dicen a su perro “sentado”, el perro se echa y lo recompensan de igual forma o, lo que es peor, le piden que realice un comando bien aprendido y cuando no lo hace argumentan, “hoy no tiene ganas”.

  • Si estás molesto, nervioso, ansioso o indispuesto, evita trabajar con tu perro. Será mejor si lo llevas al área de control para periodos largos hasta que te sientas sereno. Para conseguir resultados positivos en el trabajo con tu perro, requieres de tiempo y dedicación, debes ser constante, paciente y coherente.


Causas más frecuentes de fracasos en la obediencia


  • Los fracasos frecuentemente se deben a que el perro no entiende por qué lo castigan. Si le dices “ven” y el perro no acude porque no lo entiende y terminas gritándole ¡VEN! con ese tono… ¿quién quiere acercarse? asegúrate de que el perro entiende lo que le pides.

  • En casa, algunos miembros de la familia le permiten lo que otros no. Es frecuente que los niños den comida a los perros por debajo de la mesa, mientras que los adultos lo castigan por solicitarla. Llega a acuerdos familiares relacionados con lo permitido y lo prohibido.

  • Un evento es permitido bajo ciertas circunstancias y otras veces no. El día que vistes ropa deportiva le permites saltar sobre ti y cuando traes traje o medias lo regañas enfurecido porque te ensució, sé consistente.

  • Lo castigas, pero no le permites desarrollar una conducta alternativa para saciar esa necesidad. El perro tiene necesidad de investigar y morder objetos, los únicos que encuentra están dentro de casa y no tiene juguetes para canalizar esa necesidad. Proporciónale juguetes y kongs rellenos de comida.

  • La conducta indeseable se presenta en ausencia de los propietarios. Para este punto se puede tomar como ejemplo la clásica prohibición de subirse a los sillones, en este caso el perro aprende que en presencia del propietario no debe subirse, pero ¿qué pasa cuando no estás y hay acceso libre a la sala?


Las características conductuales que adquirió el perro al ser domesticado por el hombre son llamadas neoténicas. Son conductas que comparadas con las del lobo se acercan más bien a las que se observan en sus cachorros: mansedumbre, sumisión, necesidad de atención y total dependencia, son aspectos que disminuyen la probabilidad de vivir en un ambiente salvaje, pero que permiten la adaptación para convivir con el hombre. Los perros son animales que requieren de tu protección y cuidado, es por eso que debes asumir la responsabilidad que adquieres al adoptar o comprar un perro, proporcionándole los elementos necesarios para su aprendizaje y desarrollo. Acércate a un etólogo, no dudes en asesorarte de un especialista en la conducta para conseguirlo.


M en C, MVZ Elena Castro


Bueno queridos lectores, espero que el tema que hemos tratado en las misceláneas de marzo y abril, les sirva para facilitarles a entender el comportamiento de sus perros y así puedan adiestrarlos con mayor facilidad y disfruten de su increíble y terapéutica compañía.

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