Desobediencia en perros y cómo corregirla (1º parte)


Por. Lourdes Durán de Arroyuelo


Cuántas veces hemos escuchado a algún pariente o amigo quejarse del comportamiento de su perro: que no obedece órdenes, que muerde los muebles, los zapatos, que orina y defeca por todos lados, que se sube a las camas o a los sillones, que molesta a las visitas parándoseles de manos y ensuciándolas y, en el peor de los casos, que ha destruido media casa. En lo personal he escuchado muchas historias sobre perros mal adiestrados, pero ¿quién es en realidad el culpable de ese mal comportamiento... el perro o su dueño? Me queda claro que algunas razas son un poco más difíciles de adiestrar que otras, pero siempre habrá distintas maneras de hacerlo en forma exitosa.


Como este tema es tan extenso, constará de dos partes, para que no se las pierdan.

Dentro de la medicina veterinaria existe una especialidad que se denomina “Etología”, la cual estudia el comportamiento de los animales. Para hablar sobre el tema de la educación de perros invité a la MVZ Elena Castro Guzmán, quien es egresada de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, con grado de Maestra en Ciencias por la misma Universidad y Máster Especialista en Etología Clínica graduada de la Universidad Autónoma de Barcelona, España.


¿ POR QUÉ MI PERRO NO ME OBEDECE ?


Las personas que buscamos tener un perro como mascota, imaginamos una convivencia agradable con ella. El interés de la mayoría es disfrutar de su compañía, sin embargo en ocasiones resulta difícil conseguir que esta mascota se acerque a la imagen que idealizamos de los actores caninos de Hollywood como Lassie, Rin Tin Tin, Buddy, etc. Creemos que los problemas que genera Beethoven en su película, son sólo eso... de película. En una encuesta se le preguntó a propietarios de perros si había algo que quisieran cambiar en el comportamiento de estos, y 90 de 100 personas respondieron que sí.

En la realidad, la principal causa de muerte en cachorros menores de un año son los problemas de conducta, tales como: salir corriendo alocadamente y ser atropellados por un automóvil, comer algún objeto pequeño y ahogarse, o comer raticida u otra sustancia tóxica, morder una botella de cloro o limpiador de pisos y beber el contenido, o morder a un niño y ser sacrificado; también son arrojados a la calle cuando sus dueños se cansan de ellos y entonces son recogidos por personal del Antirrábico donde son sacrificados, entre muchas otras razones. Es tan alto el porcentaje de muertes por problemas de conducta como las antes mencionadas, que las cifras no son superadas por los decesos ocasionados por problemas de salud.


Las causas de desobediencia son muchas y se requiere analizar cada caso en particular para dar un diagnóstico, sin embargo existen tres aspectos básicos que contribuyen a que tu perro sí te obedezca, y son de enorme utilidad para conseguir una buena conducta en el perro y, por lo tanto, obediencia.

Número 1: Tu información y formación

Necesitas prepararte previamente a la llegada de tu perro, esta es la base de un buen inicio. ¿En qué consiste la preparación? Definitivamente comienza con la elección de la raza de acuerdo a sus características particulares. Antes de elegir a tu perro es recomendable que te documentes sobre las particularidades, cualidades y problemas específicos de la raza de tu interés. Por ejemplo, si eres una persona sedentaria y eliges para mascota un Beagle, probablemente no puedas satisfacer sus necesidades de actividad y como consecuencia consideres que el perro es hiperactivo y desobediente, cuando en realidad es el ejercicio lo que puede ser suficiente para solucionar los problemas y mejorar su obediencia debido a que estos perros son atletas, cuya función principal es cazar liebres y recorrer largas distancias siguiendo su rastro.


También infórmate de las características que debe tener un cachorro normal, su crianza y su adiestramiento. Existen problemas de obediencia y conducta que dependen de su desarrollo en las primeras semanas de vida.

Hay un periodo crítico en el desarrollo del cachorro, que abarca desde las tres semanas y los tres meses de edad. Sus límites no son fijos porque está influenciado por diferentes factores (las experiencias en el criadero o su nueva casa, la raza y las diferencias individuales). El inicio depende del desarrollo sensorial y motor del animal, cuando los órganos de los sentidos funcionan de forma mínima y la coordinación motora le permite explorar el entorno para interactuar con otros individuos. El final de este periodo está relacionado con una respuesta de miedo a estímulos desconocidos que a partir de las cinco semanas de edad comienza a incrementarse gradualmente hasta que entre las diez y doce semanas provoca la disminución de la exploración. En esta etapa requiere socialización con humanos, aprende las reglas del grupo mediante una estricta disciplina impuesta por la madre, comienza a competir con los hermanos durante el juego y tratará de conseguir un lugar dentro de las jerarquías de la manada, además en estos juegos aprende a inhibir la mordida, regulando la fuerza con la que sus dientes aprietan durante el juego al compañero y disminuye su frecuencia.


La etapa de socialización tiene efectos marcados en el comportamiento que el cachorro desarrollará en el futuro. Los cachorros de cuatro a siete semanas de edad que se desarrollan en un ambiente restringido, pueden tener un comportamiento de exploración controlada en situaciones novedosas y hasta pueden ser hiperactivos y difíciles de educar. Los cachorros aislados del contacto humano hasta las dieciséis semanas de edad tienen dificultades para interactuar con otro perro, humano o un simple juguete cuando salen del aislamiento. La ausencia de estímulos y socialización en este periodo crítico, ocasiona efectos nocivos que se agravan con el tiempo, predispone a hiperactividad, aprendizaje lento, miedo a los niños, a otros perros o a personas ajenas a la familia, fobias a ruidos, agresividad y hasta conducta predatoria (de cacería) hacia los niños.


Por todo lo anterior, busca al mejor criador de la raza que hayas escogido, contacta a aquel que está consciente de los estándares, pero además y muy importante, -que proporcione socialización temprana a los cachorros-. Este manejo involucra entrenamiento de obediencia (como sentarse o venir al llamado), socialización con otros cachorros y gente, adaptación a diversos estímulos (auditivos, visuales, olfativos y táctiles), tolerancia al manejo y aprendizaje en el juego. El criador puede conseguir que el cachorro tenga las bases del entrenamiento desde los primeros meses de vida, así como una respuesta adecuada y adaptación a los estímulos de su medio ambiente.


Si ya elegiste al cachorro o ya tienes un perro adulto, debes saber que el éxito o fracaso, a partir de este momento, depende enteramente de ti, del manejo que le proporciones en el ambiente, educación y adiestramiento.


Número 2: El ambiente proporcionado

Tu mascota necesita un área de aislamiento tanto para periodos largos como cortos. La zona para periodos largos deberá ser de una superficie adecuada al tamaño del perro y donde pueda tener solamente lo siguiente:


Un plato con agua, un área donde deseas que orine y defeque, un lugar de descanso que puede ser una cama o jaula transportadora, varios juguetes y su plato con comida, sólo en los horarios correspondientes a su alimentación. Esta área te ayudará a prevenir que tu cachorro tenga accidentes dentro de la casa y le permite aprender por sí mismo a utilizar el área asignada para hacer sus necesidades, a permanecer tranquilo y callado y a disfrutar sus juguetes mordisqueándolos.


El área de aislamiento para periodos cortos, como su nombre lo indica, se utiliza para periodos de 15 a 30 minutos (jaula transportadora), y es útil para los momentos en los que quieras tenerlo dentro de casa cerca de ti, pero que por tus actividades no puedas observarlo y por lo tanto educarlo, pero no debe considerarse para nada como castigo, necesitas colocar dentro de este lugar un kong relleno con premio (croquetas o galleta), o un juguete para perro, especial para masticar (pelota dura, hueso de carnaza), cualquier cosa que le permita relacionar este pequeño lugar con cosas positivas. En este lugar también aprende a controlar esfínteres, estar tranquilo, mordisquear sólo los objetos permitidos y a ti te permite predecir cuándo necesita hacer sus necesidades.


Además del espacio que requiere tu mascota son importantes los estímulos sensoriales (de los sentidos), eso le permite aprender cuáles son las respuestas idóneas al desarrollar las conexiones neuronales que le permitirán la adaptación adecuada. Es importante someter a nuestro perro a estímulos que tendrá día a día, por ejemplo, un perro que nunca ha convivido con niños quizá no sepa cómo comportarse y hasta les tenga miedo, algunas de las respuestas pueden ser agresión o brincar sobre él o perseguirlo cuando corre. Aunque nosotros le estemos pidiendo que obedezca y se comporte bien, es probable que no sepa cuál es la conducta apropiada para ese momento.

Número 3: Trabajo de educación, adiestramiento y juego

La característica social jerárquica del perro doméstico permite que se adapte a normas definidas por el líder, para los cánidos domésticos es una necesidad para vivir en armonía. Aprenden desde cachorros a apegarse a las reglas del grupo, saben que hay miembros de rango superior y otros de rango inferior, que deben obedecer a los líderes. Este aspecto nos permite introducirlo a la sociedad humana con mayor facilidad. Cuando los acogemos en un grupo familiar, debemos comenzar por hacerles saber lo que está permitido y lo que no es adecuado para nosotros.


El aprendizaje de las reglas lo obtienen a través de diversas formas entre las que destacan la asociación de eventos con premio o castigo (condicionamiento instrumental). La conducta puede ser reforzada por estímulos que forman parte de las necesidades (comida, juego, atención social), o puede ser extinguida por estímulos desagradables (aislamiento por periodos cortos) aplicados en forma constante.


El premio puede ser proporcionado con caricias suaves y lentas en cuello, pecho, barba, atrás de las orejas y abdomen, palabras suaves y agudas, alimento, juego, paseos y lenguaje corporal. Para que el perro asocie el comportamiento deseado debe estimularse con cualquiera de los premios mencionados, justo en el momento en que el perro está llevándolo a cabo y no después de 10 segundos como máximo. La intensidad del estímulo debe ser acorde al comportamiento. Premiar con mayor intensidad las órdenes, provoca que la obediencia de éstas se presente con más frecuencia o perfeccionamiento.


En el sentido opuesto los perros pueden reconocer el castigo con una mirada de desaprobación, palabras de tono grave, jalón repentino del collar corredizo y aislamiento, entre otros. En este caso deben considerarse 3 reglas:


  1. El estímulo debe ser realmente desagradable (elección de la corrección adecuada para cada individuo).

  2. Debe haber simultaneidad: lo indicado es corregir cuando es sólo intención y evitar que se consuma el acto.

  3. Debe haber consistencia y constancia: lo permitido es bueno siempre y una mala conducta merecerá corrección de igual forma por todos los miembros de la familia.


Es importante que consideres evitar la corrección cuando no presenciaste la conducta inapropiada, pues el perro entenderá que los regañas, pero no sabrá la razón y mostrará una actitud de culpa sin asociar la corrección con dicha conducta. El regaño deberá llevarse a cabo en el mismo instante en que está mostrando una mala conducta y tú lo estés viendo.


En resumen, la definición clara de las normas de convivencia, el tiempo y la intensidad del premio o corrección son elementos clave en el aprendizaje del perro, pero recuerda... para poder enseñar, primero es necesario aprender.


Los métodos de premio y corrección pueden utilizarse para enseñarle las reglas que cada familia decida imponerle a su mascota, para una convivencia en armonía o para el adiestramiento en el aprendizaje de órdenes como: venir al llamado, sentado, echado, caminar junto y quieto, entre otros.


La enseñanza para ambos aspectos es compatible con el juego y no olvides que puedes divertirte mientras aprenden tú y tu perro.


Además de todas las técnicas ya mencionadas, un punto importante para conseguir la obediencia de nuestro perro es proporcionarle diariamente de 30 a 60 minutos de ejercicio aeróbico (correr, saltar, nadar), las caminatas no son suficientes. Las razas de talla grande y de trabajo, requieren en promedio de 60 minutos de ejercicio, las razas pequeñas requieren de 30 minutos. Este manejo se va a ver reflejado positivamente en un incremento de la obediencia y disminución de problemas de conducta, es de mucha ayuda para utilizar técnicas de educación y adiestramiento, por lo tanto no debemos ignorar el ejercitarlos.

Para los etólogos clínicos saber la historia de la vida del perro, el manejo que le da el propietario y el ambiente en el que se desenvuelve, son la clave para poder identificar la causa de la desobediencia y, por lo tanto, la solución al problema.


Continuará...


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