Autocontrol vs Obediencia

Actualizado: 8 feb


Por. Fabián Bravo

Director General Disc Dog México


Hola amigos, como ustedes soy un admirador de la raza Pastor Alemán; en mis inicios por los años 90 me inicié en el mundo del adiestramiento canino en la noble disciplina de Perros de Búsqueda y Rescate, entonces ya era admirador de esta versátil raza, uno de mis primeros fue una Pastor Alemán negra con las patas tipo calzado en oro, juntos logramos la operatividad.


Por lo anterior me da mucho gusto poder escribir para los entusiastas suscriptores de esta maravillosa revista El Pastor Alemán en México.


Entrando de lleno al tema, todos sabemos que la Obediencia cobra mucha importancia en el día a día con nuestros pastores, para tener una sana convivencia en casa, en la calle e inclusive en el trabajo, por muchos años es lo que nos han ofrecido los entrenadores y lo que nosotros hemos solicitado cuando queremos que nuestro perro esté adiestrado o nos responda.


Conforme los años han pasado y cambian las necesidades en la convivencia con nuestro perro, también han cambiado los servicios o programas que nos ofrecen las escuelas de adiestramiento canino, desde mi punto de vista, aparte de la obediencia también se ha popularizado el concepto de corrección de malos hábitos, otro tema que ha cobrado importancia y desarrollo es la obediencia deportiva.


Con relación a este aspecto de la Obediencia Deportiva, en los últimos años han venido ponentes del extranjero, campeones mundiales en diferentes disciplinas, cada uno aportando en los seminarios su gran experiencia en el tema, cada quien usa distintos tipos de collares, correas, reforzadores (motivadores), en la mayoría de los casos se busca que el perro responda a un comando en específico, con diferentes técnicas se va logrando la conducta o ejercicio en cuestión y se agrega un comando, para que el alumno canino ejecute la orden a placer del entrenador dueño.


Llegar a la perfección o fluidez nos lleva a innumerables repeticiones y mucho tiempo, con las respectivas fallas durante el proceso; pero generalmente siempre debe estar presente la orden o la guía mecánica (correa, collar) todo esto refiriéndonos a la obediencia, sin entrar en detalles de técnicas de aprendizaje.


Ahora empieza a verse más frecuentemente un concepto: el “control”, esto en las famosas redes sociales vemos videos haciendo alusión a tal concepto, en esos videos se está constantemente corrigiendo al alumno canino con “no” “hey” etc. No está del todo mal, pero ahí el perro sigue limitándose a seguir una orden y siempre requerirá del reforzador o de la corrección para llegar a un alto porcentaje de efectividad a la hora de ejecutar los ejercicios o disciplina en cuestión.

Lo que requerimos es que nuestro perro gestione información, además de emociones; logrando así que la información le llegue con mayor rapidez y claridad; esto es una sola palabra: el “Autocontrol”.


El Autocontrol le permitirá a nuestro perro poder ejecutar comandos con los reforzadores presentes sí, pero sin que estén en la mano o bolsa del entrenador; es decir, podríamos tener una pelota, comida o un hombre de ataque en el campo y el alumno canino ejecutaría el comando o todos los comandos hasta recibir una orden (de liberación) de que ya puede tener acceso a la comida, juguete o mordida (hombre de ataque).


De esta manera el reforzador o premio funcionará como motivador y no como soborno; logrando que nuestros perros alcancen un estado de “calma” sin perder la intensidad a la hora realizar los ejercicios, o hacer presa como sería ir por un frisbee o realizar un ejercicio de mordida.


¿Pero cómo lograr tal Autocontrol? vamos a explicarles un par de dinámicas de cómo iniciar con las bases de este concepto.


Vamos a iniciar con lo más común como reforzador, que son la comida o premios. Empezamos con nuestro perro en la posición de sentado y sostenemos un trocito de premio en la mano, a nuestro perro lo colocamos de tal manera que quede la mano con el premio frente a él y nosotros a su costado, de tal suerte que tenga que girar su cabeza para observarnos, la distancia donde estará nuestra mano será la suficiente para que no logre arrebatarnos el premio, en cuanto el gire su cabeza hacia nosotros observándonos (en la posición de sentado) entonces damos la orden de liberación (“ok”, “tuyo” etc.) y le dejamos tener acceso al premio, este sería el ejercicio básico; lo mismo haríamos con otro reforzado como es la pelota, trenza de hilo, hombre de ataque, etc.


Deberemos realizar muchas repeticiones hasta que le quede claro a nuestro perro que tiene que esperar la orden de liberación, no debemos decirle nada, ni un NO, ni HEY, sólo esperar hasta lograr el tan ansiado autocontrol, esto es, tener muchísima paciencia, pero al ver los resultados sabremos que habrá valido la pena.


Ya que lo logremos procederemos a dejar el premio en el piso o en una silla, banco, o cualquier otro sitio accesible y haremos el mismo procedimiento, con nuestro perro en sentado y éste nos observe, ahí damos la orden de liberación; lo que seguirá será pedirle un comando o truco que sea el más sencillo para él, en cuanto lo ejecute observándonos entonces damos la orden de liberación y así iremos aumentando el grado de complejidad, o el número de ejercicios


Amigos, pues eso es todo por este artículo, esperamos sus comentarios, videos al correo electrónico de la revista Perros Pura Sangre, hasta pronto y mucha suerte en sus entrenamientos.

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